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Inicio Fiestas Concierto de verano
Resulta complejo encontrar calificativos que ilustren lo que anoche pudieron vivir en Frigiliana casi 5000 personas. Manolo García volvía a Málaga con la segunda parte de su gira "Saldremos a la lluvia". ¿Quien dijo que segundas partes nunca fueron buenas?
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A punto de cumplir 54 años, el catalán demostró durante dos horas y media que sigue en forma, totalmente en forma, en lo físico, en lo musical y en su capacidad para meterse en el bolsillo a miles de personas. No hacen falta alardes pirotécnicos, complejas luces, o escenarios imposibles, a Manolo le bastó con tirar de repertorio para coger de la mano a su público a las once y media de la noche y soltarlo con las agujas del reloj marcando las dos de la madrugada.

Todo comenzó a las once y media de la noche, 30 minutos sobre la hora prevista a la espera de que el público que aún quedaba por entrar ocupara su lugar en el recinto. Sentado en una silla, pausado, a pie de escenario, cerca, muy cerca de su púlbico, las primeras notas que sonaron no fueron de El Ultimo de la Fila, Los Burros, o de la carrera en solitario de Manolo, la primera melodía que Manolo compusiera para Los Rápidos en el año 1.981 servía como pistoletazo de salida al espectáculo del catalán. A partir de ese momento todo vino rodado, el público se entregó con Manolo, seguramente porque Manolo salió entregado con el público desde el primer minuto.
Y es que una trayectoria musical de casi tres décadas pesa, y pesa mucho, y en el caso que nos ocupa un peso muy fácil de llevar, porque si resulta difícil llegar a lo más alto del panorama musical a nivel nacional, lo que resulta casi impensable hoy día es mirar a nuestro futuro dentro de 30 años e intentar imaginar a alguno de los artistas que hoy copan los números uno de las listas de ventas todavía en activo. Seguramente el propio Manolo ni en sus mejores sueños habría imaginado allá en 1.981 que seguiría encima de un escenario 28 años después. En estas tres décadas "Los Ràpidos", "Los Burros", "El Último de la Fila" han formado parte de nuestras vidas musicales, anoche en Frigiliana resultaba asombroso observar como jóvenes de apenas 20 años coreaban temas que eran número uno cuando ellos apenas acababan de nacer.

Manolo ha vuelto a hacer historia en Frigiliana. Hace once años el estreno de su carrera en solitario sirvió para dar el pistoletazo de salida a los conciertos de Frigiliana, anoche de nuevo se dejó la piel en el escenario, esta vez ante 5.000 personas.

Todo un derroche de energía encima del escenario... y fuera de él. Fueron dos los temas en los que el catalán quiso estar más cerca de su público, y vaya si lo estuvo. De repente el cantante abandonó el escenario para, literalmente, fundirse y perderse en el público. Recorrió el recinto de extremo a extremo, caminando y cantando entre el gentío que lo abrazaba, tocaba y sentía cerca, muy cerca. Los que estaban en la grada, en el extremo opuesto del escenario, recibieron la visita del mismísimo Manolo que subió las escaleras para sentir a su público cerca, y que éste lo sintiera a él. Escaló la torre de iluminación, cantó desde ella, se tiró encima del público como si este fuera una cama que lo recogía con los brazos abiertos, y artista y público se fundieron en uno solo.

También hubo tiempo para que algunas afortunadas subieran al escenario y se sintieran por unos minutos protagonistas junto al artista, bailaron a su son, lo rodearon, formaron parte del espectáculo y soñaron despiertas.
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La comunión absoluta entre artista y público fue total, Manolo fue Manolo en todo su esplendor, los que tuvimos la suerte de disfrutarlo junto a Quimi en su etapa con El Último de la Fila aún recordamos a la pareja como el grupo que mejor directo hacía por aquellos entonces en nuestro país. Poco o nada ha cambiado desde entonces, el tiempo pareciera no haber pasado para el incombustible Manolo, encima de un escenario sigue siendo el mismo de siempre.

Tras una hora y media de concierto, alrededor de la una de la madrugada, todo pareció tocar a su fin, nada más lejos de la realidad, aún quedaban 60 minutos de espectáculo.

Y Manolo no defraudó. Saldremos a la lluvia es el título de su último disco en solitario, y se hizo un repaso de sus temas, y fueron coreados y seguidos por todos, pero había temas míticos de los tiempos de El Último de la Fila que no podían faltar, y no faltaron. Sin duda fueron los mejores momentos del concierto, "prefiero el trapecio", "viernes", por poner tan solo algunos dos ejemplos, provocaron el delirio de sus fieles.

Un nuevo acierto del Ayuntamiento de Frigiliana, aunque contar con Manolo García, en realidad, es apostar a caballo ganador. El catalán arrastra una gran cantidad de fieles, seguidores de su época de El Último de la Fila, y savia nueva que maduró musicalmente con su carrera en solitario.

Las dos horas de música terminaron a ritmo de ranchera, con la cual Manolo aprovechó para presentar a los músicos que lo acompañaron de forma magistral. No faltaron las palabras de agradecimiento para todos, y ya con las luces del campo de futbol encendidas, aún hubo tiempo para "jugar" con el público un poco más, todavía hubo tiempo para literalmente echarse a su público y que este lo recogiera entre sus brazos.

Al final del espectáculo, Javier López, alcalde de Frigiliana y Domingo Guerrero, concejal de turismo, dieron las gracias al cantante por su presencia de nuevo en Frigiliana. Le felicitaron y dieron la enhorabuena por el espectáculo ofrecido, y recordaron brevemente lo que supuso para Frigiliana su presencia once años atrás.
Tras el recibimiento oficial, Manolo aún tuvo tiempo para atender a los medios de comunicación presentes en el evento, firmó autógrafos, y pasadas las tres de la mañana abandonó finalmente el recinto del concierto. Si para Frigiliana cada año es un lujo contar con una figura de la música al más alto nivel, este año el lujo ha sido doble, al poder tener, once años después, al que seguramente sea el artista en activo más importante de nuestro país.
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