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Inicio Turismo Frigiliana en imágenes>> La batalla en doce paneles

Parte de la historia de Frigiliana, además de impregnada en el trazo de su casco antiguo, prevalece en doce paneles cerámicos que relatan una franja importante de nuestra historia. La remodelación del "Barribarto" a mediados de los 60 trajo consigo la colocación de los paneles que a continuación les presentamos. En ellos se hace un recorrido, documentado y con rigor histórico, por la situación de Frigiliana y la zona en los meses previos a la batalla del Peñón de Frigiliana, cuya batalla final tuvo lugar el 11 de Junio de 1.569.

Los textos que acompañan a las fotografías de los paneles son extractos del libro "Vida y diáspora morisca en la Axarquía Veleña", publicado en 1.995 y escrito por D. Antonio Navas Acosta.


Tierra


La tierra
  • La tierra
En este primer mosaico se describe gráfica y geográficamente la tierra de Bentomiz tal como se supone era en el último tercio del siglo XVI, según las noticias transmitidas por el cronista Luis de Mármol Carvajal.

Anteriormente, durante el periodo nararita del reino musulmán de Granada, siglos XIII al XV, la tierra en cuestión fue un "qlima" o circunscripción territorial castrense dependiente de Vélez Málaga, subdividido a su vez en dos "tahas" o distritos secundarios con guarniciones militares al frente de sus respectivos alcaides en las fortalezas del propio Bentomiz y de Frigiliana. Esta última tenía bajo su jurisdicción a los fuertes de Nerja, Torrox, Prayana y Lautín, siendo menos precisos los de Bentomiz que comprendía los de Arenas y Daimalos que se sepa (López de Coca:"La Tierra de Málaga..." y "El Repartimiento de Vélez, etc").

Se alude en el texto a la prodigalidad de la tierra y la condición humana de sus moradores, estimando que sus hombres eran "ligeros, recios y de tan grande ánicmo que antiguamente los Reyes Moros los tenían por los más valientes, más sueltos y de mayor efecto, que había en el Reyno de Granada", circunstancia apreciable aún hoy en los lugares de la alta montaña que generan los hombres altos y enjutosm oarcis en necesidades y sueltos en el caminar.

Gente


La gente
  • La gente
En este segundo cuadro es el cronista Hurtado de Mendoza quien nos ilustra sobre el modo de vida y causas que desencadenaron el controvertido conflicto morisco al publicarse póstumamente, en 1.627m sus impresiones sobre la guerra alpujarreña.

La población morisca de Bentomiz sufrió sensibles oscilaciones demográficas durante el periodo de referencia, pasando de un cesnso de más de 10.000 habitantes a fines del s.XV a 7.000 aproximados en el momento de la confrontación. Valoremos que Málaga en este tiempo no sobrepasaba las 20.000 almas ni Vélez las 3.000, ya que la población total del reino se cifraba en 275.000 personas, de las que 125.000 eran moriscos.

El sosiego de la tierra a la que alude Hurtado no puede valorarse como un estado de permanencia constante, sino como un proceso intermitente de actuaciones humanas propias de cualquier sociedad en confrontación. Fueron ochenta años de hostigamiento con graves castigos del Santo Oficio, confiscaciones de bienes, intolerable presión fiscal, desprecio y ultraje de personas, religirón y costumbres, a la vez que por parte de los moriscos desde muy tempranamente se presenta un frente de hostilidad en el que proliferan las partidas de "monfies" y se apoyan las incursiones berberiscas que acentúan la violencia y cunde el pánico entre la población cristiana.

El siglo XVI fue en definitiva un periodo duro para esta tierra, afirmando el cronista que llegó un momento en el que "Todo era confusión, sospecha y temor..."

Revuelta

La Revuelta
  • La revuelta
En la Navidad de 1.568 los moriscos granadinos se habían levantado en pie de armas en un desesperado intento de acabar con la insostenible situación que habían venido sorportando desde hacía tres cuartos de siglo. El 26 de Diciembre se proclamó su rey Fernando de Córdoba y Valor con el nombre de Abén Humeya, propagándose la guerra en los primeros meses de de 1.569 por las Alpujarras, sierras de Güadix y el Andaraz almeriense. Asesinado en octubre de este mismo año le sucedión Abén Aboó que fue también muerto violentamente en marzo de 1.571, con lo que quedó prácticamente concluida la sublevación.

La rebelión de Bentomiz fue por tanto un episodio más de esta terrible tragedia del viejo reino de Granada extendida a occidente en los primeros meses de la confrontación en un claro intento de ampliarla hasta la serranía de Ronda, antiguos confines fronterizos del reino nazarita. El fracaso de Frigiliana echó por tierra la estrategia preconcebida, quedando reducida a una guerra de montaña sin que sus efectos alcanzasen a las grandes ciudades y núcleos de mayor población, salvo el intento de rebelión inicial en Granada o algunas escaramuzas arriesgadas como las del Darra en los arrabales de Vélez Málaga.

Jofores


Los jofores
  • Los jofores
El lenguaje fue uno de los elementos de la cultura musulmana que más directamente se combatió por el nuevo régimen en su preconcebido programa de reconversión cultural, sin embargo en estas tierras se deduce claramente que no prosperó el pragmatismo propuesto quizás debido a la escasa penetración del cristianismo en la montaña.

Los sucesos de Bentomiz estuvieron azarosamente comprometidos a los poderes misteriosos del "jofor", cuya representación anecdótica ha sido curiosamente captada en este singular mosaico. Junto a la impresión de simpatía que nos transmite el dibujo de Pilar García Millán, que más que una arregna recriminatoria o "jofórica" a las huestes en rebeldía parace una salutación bíblica, se alternan en el panel dos breves párrafos del escritor malagueño Vázquez Otero ("Tradiciones malagueñas". Volumen III) y del historiador contemporáneo Julio Caro Baroja ("Los moriscos del reino de Granada"), emn los que se mezclan los preliminares de la rebelión y la carga mágico-religiosa del acto premonitorio sobre un conflicto histórico que en este caso concreto no tenía le horizonte claramente despejado.

Identidad


La identidad
  • La identidad
Los azulejos aportan a esta colección de Frigiliana la singular particularidad de los colores empleados:

El blanco árabe marfil o granadino como fondo; el negro en los trazos y perfiles de las formas, y como más resaltante, los vidriados verdes y marrones en sus más diversos tonos que van desde el color miel oscuro al amarillo pálido o pajizo. Son por tanto, solamente cuatro, los colores usados, y se ha hecho así, por seguir la técnica tradicional de los moriscos de Bentomiz en la composición de su cerámica doméstica y artesanal.

Tanto en los objetos recuperados como en la variada gama de fragmentos que aún se recogen a campo abierto en el lugar de la derrota (barreños, tazas y piezas ornamentales), predominan siempre los cuatro colores especificados, siendo raro encontrar el esmalte azulado a pesar de la importancia que tuvo en la cerámica malagueña; y mucho más difícilmente aparecerá el rojo. En cualquier caso estos últimos colores serán siempre de importación. Suponemos que los minerales y sustancias químicas empleadas en la composición de los esmaltes eran los que se producián en el territorio o al menos los de más fácil obtención.

Según Don Luis Mármol Carvajal, los moriscos en su lengua llamaban "sanjaque" a la bandera, y su aparición en estos sucesos se localiza en diversas ocasiones, especialmente en los actos que protagoniza el morisco Francisco de Roxas (leáse Rojas) en la plaza de Canillas de Aceituno.Cuenta al respecto el cronista que "Aún no era bien acabado de alzar el pueblo, quando pareción en la plaza dle lugar una bandera de tafetán colorado, ya deslucida de vieja, con unas lunas verdes muy grandes; y después se supo que la tenía guardada Francisco de Roxas, Morisco de aquel lugar, que había sido de sus pasados tiempos de Moros, y la habían traido en las guerras de la serranía de Ronda".

Éxodo


El éxodo
  • El éxodo
Cuando en la primavera ya tardía del año de la revuelta, los moriscos del área de la Tejeda optan por la rebelión, no dudan por unirse a los competeños aceptando el requerimiento que Martín Alwacir les hace, convencidos de que no tienen otra alternativa práctica a la grave decisión adoptada.

Cómpeta recibe el apoyo del resto de la comarca y se converite en la encrucijada de la fatal resolución. Mientras en su plaza resuenan las frases enardecidas del morisco Alwacir exhortando a la multitud llegada de los pueblos del etnorno, los caminos de la sierra se van llenando de seres angustiados que no dejan de mirar atrás.

En el cuadro se plasma el éxodo del amanecer en un incierto caminar hacia el fuerte de Frigiliana. Las razones que movieron a escoger este enclave fueron puramente estratégicas. La sierra de la Almijara se presentaba coomo el macizo fronterizo que separaba la zona alpujarreña en pie de guerra de las otras tierras en calma de Vélez y su entorno. Previeron, como así ocurrió, que en caso de retirada quedaban abiertas a sus espaldas las puertas de la Alpujarra a través de sus intrincadas y selváticas sierras que se adentran al oriente. El conocimiento del terreno, la altura, y aspereza del Peñón con sus mil metros de altura y el contar con una acequia de agua (citada por Mármol) que aún existe, fueron otros determinantes decisivos de la cuestión.

Poetas antiguos han glosado la trágica epopeya de estos musulmanes españoles con minuciosas descripciones del éxodo en las que se mezclan el dolor y la esperanza de retornar un día a la tierra perdida.

Adalides


Los adalides
  • Los adalides
Aparece en este mosaico la expresión ecuestre de una figurado líder que desde el adarve de una fortaleza saluda a los grupos rebelados que van afluyendo a Cómpeta desde los pueblos de la Tejeda. Intentamos identificarlo con Hernando el Darra, investido de "caudillo y capitán general", según se recoge en el texto esmaltado en frases de Mármol que agrega que "tenía entre ellos opinión de muy noble porque sus pasados en tiempos de Moros eran Alcaydes y Algüaciles de Frigiliana".

Hernando el Darra es quizás el personaje clave más representativo de la rebelión de Bentomiz. Si Alwacir destaca como líder político, éste en cambio se manifiesta como la figura más sobresaliente en el terreno castrense. Es el guerrero y estratega indiscutible que a partir de su nombramiento de jefe máximo militar en el ceremonioso acto de Cómpeta, asume la completa responsabilidad en el dispositivo de la defensa. Hernando llevaba ya varios años residiendo en dicha plaza pues Frigiliana había quedado despiblada hacia 1.560. Sabemos que el Darra en la fase previa a la declaración de rebeldía había sido puesto en cuarentena por la prevención real siendo llamado a Vélez junto con Alwacir logrando ambos eludir la comparecencia.

Después de la derrota de Frigiliana combatió en las Alpujarras y retornó a Bentomiz con siete mil hombres de pelea ,según aforma Marmol (aunque la cifra no deja de parecer exagerada) con lo que tuvo en jaque constante la tierra. Incendió Alfarnatejo, se apoderó de Cómpeta y Torrox y llegó incluso a atacar los arrabales de Vélez. Intentó pasar a África por Maro sin conseguirlo, pues don antonio de Luna le destruyó varias fuestas que habían construido. Volvió a las Alpujarras donde corrió la suerte final de la derrota sin que se haya podido precisar si consiguió pasar al Magreb.

Cristianos


Los cristianos
  • Los cristianos
Cuando nos planteamos la presencia de la cristiandad en el territorio veleño de Bentomiz hemos de distinguir entre los grupos repoblatorios que dieron origen a la población de asiento y el formado por la tropa que ocasionalmente intervino en la dominación y sometimiento del país, incluso en ambos casos hay que considerar dos etapas diferentes: La de ocupación de finales del XV y la de la radicación definitiva poblacional del último tercio del XVI tra la expulsión de los moriscos.

Frigiliana es en este tiempo la segunda población en importancia demográfica después de velez, aunque sus moradores, aparte de la guarnición militar, son todos mudéjares. En 1.497 hay censados 742 varones pecheros en edad de "açala" (mayores de 16 años con obligación de asistir a la mezquita, hacer la guerra y pagar impuestos) que contribuyen al pago de la "farda" para la defensa costera, mientra que en Vélez no llegan a 200, en Nerja son 122, Maro 135, Canillas 126 y en los demás lugares no sobrepasan el centenar (datos de la I.R. dada en Medina por los RR.CC en 1.497, publicada por Ana Mª Vera en "La última frontera medieval") y que mientras Vélez paga en 1.503 por este concepto 20.400 maravedíes a razón de tres reales "per cápita" (1 real=31 mrcs.), Frigiliana y su "tâha" (Torrox, Nerja, Lautín y Prayana) contribuye con 72.080 maravedíes, datos que le cifran a Frigiliana pueblo un censo superior a los dos millares de almas, y que no impidió que su castillo se desmantelase, junto con el de Cómpeta, en 1.498, siguiendo instrucciones del secretario real Hernando de Zafra. Maro aparece despoblado en 1.505 y se vende a don Gaspar de Gricio para sufragar los gastos de los funerales de la reina católica (Ángel Galán, Jábega, 39) transmitiéndose más tarde a don Julián Golberto. Torrox se compra por Don Rodrigo de Tapia y Vargas (a lo que se opone el Consejo d Vélez) y Frigiliana pasa a los Manrique de Lara en 1.508.

Asedio


El asedio
  • El asedio
Las "guerras civiles de Granada" fueron a todas luces una causa perdida desde el mismo instante de su planteamiento. Enfrentarse al monarca más poderoso de Europa, señor de ejércitos experimentados y de una de las armadas más potentes de su tiempo, en un territorio que tiene el mar por fronteras, sin armas, mal abastecidos, y con escasa ayuda exterior, pues el turco omo único oponente a Felipe II en el Mediterráneo cae lejos y se ocupa de momento en otras empresas de más alto riesgo para su país, no puede traducirse sino en una aventura demencial a la que solo podía llevar un estado anímico de desaliento y desesperación característico de toda minoría sojuzgada.

La batalla de Frigiliana, junto con las de Galera, Felix y  La Güajaras, fue de las más trágicas de toda la contienda, tanto por los contingentes empleados, como por la dureza de los asaltos y pérdida de vidas humanas, Y fue a su vez la epopeya malagueña más sobresaliente después de la reconquista, hasta el punto de que cada vez que la ciudad solicitaba alguna merced real calegaba como mérito que "En 1.569...(Málaga) acudió a ganar el fuerte de Frigiliana".

El primer asalto se produce el sábado 28 de mayo sobre las diez de la mañana, en el que el corregidor Suazo emplea una fuerza de 1.500 hombres y 100 caballos de las guarniciones de Málaga y Vélez. Las dos compañías de Málaga (250 hombres cada una) van a cargo de los capitanes Pedro de Coalla y Hernando Duarte de Barrientos; las cuatro de Vélez las mandan Alonso Zapata, Beltrán de Andía, Marcos de la Barrera y Juan Moreno de Villalobos; la caballería la dirigie Luis de Paz. El intento fracasa, hay desorden en la retirada y la gente de Zapata y Villalobos se vieron envueltos por los moriscos "dexando algunas banderas en peligro de perderse".

Moriscas


Las moriscas
  • Las moriscas
La mujer morisca en Bentomiz desempeña sin duda un papel meritorio dentro del marco de las posibilidades que le oferta la sociedad de su época. Por supuesto que en el plano doméstico sus márgenes de actuación son muy limitados en cuanto al libre ejercicio de la voluntad personal estando sus vidas muy condicionadas por las leyes y costumbres islámicas.

"Hubo algunas moras que pelearon como esforzados varones, ayudando a sus maridos, hermanos e hijos: y cuando vieron el fuerte perdido, se despeñaron por las peñas más agrias, quiriendo más morir hecha pedazos, que venir en poder de Christianos. A otras no les faltó ánimo para ponerse en cobro con sus hijos en los hombreos, saltando como cabras de peña en peña" (Marmol Carvajal).

Este acto de Frigiliana fue fue por tanto una gesta épica de corte numantino, quizás un retorno a las guerras heróicas del mito de los tiempos clásicos protagonizada, en este caso, por la mujer morisca.

Fueron muchas las que sufrieron el castigo por el Santo Oficio generalmente acusadas de herejía, haciéndose constar a veces su condición de "sublevadas" en el levantamiento de Bentomiz como sucede en los casos de Inés muñoz, la hija del "Nayar" nacida en Torrox, o el de Leonor de Estrada Berberisca, de Vélez, ambas procesadas en Granada en 1.571 y 1.587 respectivamente.

Diáspora


La diáspora
  • La diáspora
Se entiende por diáspora la dispersión por el mundo dle pueblo de Israel a consecuencia de su expulsión del país de origen o del de adopción cuando han sido erradicados de otras partes, y por extensión, a cualquier clase de deportación obligada que implique el abandono de la tierra que se habita o tiene; sin embargo, la diáspora conlleva en su práctica otras acciones de un alto coste humano como es la desintegración de la familia, la rapiña de bienes, la esclavitud, la destrucción de toda identidad cultural y la pérdida de vidas humanas por enfermedad, agotamiento y desesperación: Y éste fue el irremisible sino de los musulmanes veleños.

Las crónicas de su día (en este caso Mármol) afirman que los moradores de la "Xarquía" fueron retirados "sin ecándalo ni alboroto, porque los hallaron descuidados. A los de El Borge los retiró Arévalo de Suazo; don Fandrique Manrique (Señor de Frigiliana), negoció a los de Comares, y don Antonio de Luna a los de Cútar y Benamargosa, los quales caminaron tierra adentro a diez y seis de Marazo..." (de 1.570), considerándose que los del resto de la Axarquía no sublevada que denominaron "Moriscos de Paces" (Iznate, Almachar, Moclinejo, etc) corrieron esta misma suerte.

En cambio los de Bentomiz que habían formado parte activa en el suceso sufrieron una suerte distinta y por descontado más drástica e inhumana. de los 7.000 moriscos concentrados en el Peñón de Frigiliana, al menos dos millares en cifras redondas y aproximadas, perdieron la vida en la lucha :"Quinientos hombres, la mayor parte viejos; mujeres y niñoñs casi mil y trecientos..." , como consta en el azulejo. Otros dos mil jóvenes "gandules" de pelea, entre ellos el Darra, Awacir, el Melilú, el Garral, etc, huyeron a las Alpujarras y corrieron la suerte final de la derrota general, es decir, muerte en otros combates.

Holocausto


El holocausto
  • El holocausto
Este último cuadro de la serie intenta transmitir el estado de ruina en que quedó la tierra a partir de la trágica fecha que marcó el final del poderío musulmán en las tierras de Vélez. La derrota del sábado 11 de Junio de 1.569 condicionó de manera irreversible el destino histórico de un viejo pueblo que había permanecido pegado a la tierra durante siglos, la cual defendió heroica y desesperadamente. Si Canillas de Aceituno destacó como la chispa que encendió el fuego de la rebelión, Cómpeta fue en su caso el detonante y Frigiliana la tumba. A partir de entonces el pueblo morisco sucumbiría en la Axarquía para siempre.

Hubo, no obstante, un intento de recuperación que fue puesto en práctica a partir de la muerte de Abén Humeya en Octubre y proclamación de Aben Aboó como nuevo líder de la causa alpujarreña Esto determinó la vuelta del Darra (líder de Frigiliana) que apareció el 13 de diciembre en Cómpeta con la intención de fortalecerla y establecer límites fronterizos, manteniendo el cronista Mármol, que el Darra "desasosegaba a dotas horas la ciudad de Vélez llegando hasta las propias casas". Desde allí atacó fortalezas, recorrió campos destruyendo cosechas y ganados, cautivando y combatiendo cristianos.

En principio no quedaron moriscos en Bentomiz. Sin embargo entre doce a catorce años después de la rebelión (1.582-83-84) se descubren y procesan por la Inquisición en Antequera y más numerosamente en Archidona varios grupos de moriscos que vivían íntegrados bajo el camuflaje y proteccionismo de algunos señores cristianos, los cuales fueron acusados de prácticas de mahometismo y de haberse "sublevado" en los sucesos del sesenta y nueve.

Quienes recorren el barrio morisco de Frigiliana contemplan éste último mosaico y consiguen interpretar la voz de Martín Alwacir, están recibiendo el mensaje de un auténtico canto a la libertad.